miércoles, 9 de agosto de 2017

Chau, Chau...Adiós.

 Conseguí laburo, después de todo este tiempo.
 Me he postulado para cosas muy variadas: manejar calesitas, alegrar fiestitas (infantiles), secretaria administrativa, manicura, call centers (miles), promotora, recepcionista, playera, vendedora de ropa infantil, encuestadora, salvadora de ballenas, y un largo Etc. Finalmente obtuve un empleo en una famosa cadena de librerías; bueno, la verdad es que todavía me falta firmar el contrato, pero he pasado positivamente las etapas de entrevista y preocupacional, y en dos días, comienzo.
 Puedo decir que después del llamado de confirmación para el empleo, volvió a nacer en mí la parte soñadora; de repente me vi haciendo planes otra vez. Seguir con el estudio de mi bello Alemán, comenzar a hacer una carrera e incluso un día antes del dichoso llamado, estaba haciendo planes con una gran amiga para comenzar algún pequeño negocio virtual juntas (ya que no conseguía empleo), este proyecto aún sigue en pie y espero que pronto lo concretemos, más aún con la ayuda de mi venidero salario.
 Sólo me queda una sola cosa para expresar, algo que deseo escribírmelo a mí misma, porque es algo por lo que nunca pasé y una emoción que nunca sentí.
 Soy una persona bastante cuadrada, tímida, trato de no mostrarme débil en la calle o con la gente que no conozco;  si no me conocés dirías que soy seria, que me río poco, bastante antipática y poco afectiva.
 El lunes de esta semana salí de hacerme el examen pre-ocupacional, estaba cagada las patas, no es que nunca había pasado por uno, sino que, además de que los detesto, me enteré de este laburo por una chica que justamente no pasó el examen y avisó en una página de empleo.
 Me desperté 5am, chocha de la vida, caminé hasta la estación del tren, en ayunas, con ganas de mear,con frío, con miedo, ansiosa; y pensaba "Un año casi sin laburo, no festejo hasta que no me digan 'quedaste'" desconfiada, extrañada.
 ¿Podés creer todo lo que pasa alguien que no labura? te sentís una mierda, en mi caso, mantenida por la pobre pensión de mi vieja y la ayuda de mis hermanos, y así, agradecida de que tengo suerte de no estar en la calle, de no tener que salir a la vida desesperada por algo de pan, trataba de sonreírle a los que me decían "Acá hay que laburar, basta de vagos", no hay trabajo, señor.
 Y así iba en el tren, preocupada por la hora, por si la vez que trabajé en el parque de diversiones y me enfermé de los pulmones me iba a saltar en las placas, y ¿joderá que no veo una goma con los anteojos? necesito unos nuevos, sí, cuando cobre me los compro; las caries... ¿me revisarán la boca?, audiometría, seguro me hacen una audiometría, ah y seguro me hacen poner en bolas... espero que sea doctora...
 llegué al lugar, pasé por todas las manos que hay que pasar,  y salí. Fui a tomar el tren, "whatsappeé" con mamá, pensé en comprar algo dulce cuando llegue a San Miguel, me dormí.
 Cuando llegué a la estación Lemos, fui directo a la panadería y me compré unos alfajorcitos de maicena, mis favoritos, un gustito me tenía que dar, además no había comido nada hasta entonces. Después me acordé de que me gusta escuchar música, asique salí de la panadería con mi bolsa de alfajores, me puse los auriculares y sintonicé la radio de mi ciudad. Pero no, ¿qué dije? ¿que me gusta la música? amo la música, y adoro a The Beatles.
 Cuando era chica en mi casa eramos muy pobres,allá por el 2001, y mis hermanos mayores eran adolescentes y estudiaban pero el mayor también trabajaba, mi papá falleció cuando yo estaba en el vientre materno y mi mamá a veces no comía para que los tres tengamos, al menos, una comida digna, mi mamá, mi heroína. Con esa biografía, podría haber sido el Pelusa Maradona, pero me tocó ser yo. En fin, la música era lo único que nos llenaba, Queen, Soda Stereo, León Gieco, Charly García, Jimi Hendrix, Los Redondos, Virus, Bob Marley, The Police, Los Mirlos del Perú, mi adorado Juan Luis Guerra, Rodrigo, Gilda, de todo. Pero Los Beatles, Los Beatles me encantaban y marcaron mi infancia con ese disco de 12 canciones comprado en una feria trucha;  mi adolescencia con los remasterizados y las bajadas del Ares, y el lunes pasado marcaron mis 24 años.
 Mientras caminaba, pensaba en si no salían bien los exámenes y comía. La radio sonó en mis oídos: "When i found myself in times of trouble, mother Mary comes to me speaking words of wisdom... let it be" y lloré. Nunca me pasó en mi vida, lloré en la calle como una loca, tarada, una patética, sola, lo que sea, lloré. Pensé en  mi mamá, hablándome a la mañana, dándome ánimos, enojándose cuando me deprimía, sonriendo cuando me daba esperanzas, mi madre, mi heroína.
 ¿Por qué tenemos que pasar por todo esto? pensé en irme de mi país, pensé en cosas peores, ¿por qué llorar por un trabajo?.
  Conseguí laburo, después de todo este tiempo. Espero durar.


¡Gracias!







miércoles, 26 de julio de 2017

Experiencia religiosa.

 Excelente. Me cambió la vida después de haber pasado por una experiencia sólo comparable a la magia de los bosques de Irlanda, o tan impresionante como los Andes, tan conmovedor  como una obra de Shakespeare, tan bella como los ojos azules de mi sobrina Laura.
 Hay sensaciones que simplemente no se explican, no existen las palabras precisas.
 A veces nos confundimos y en medio de esta urgencia por vivir  no nos detenemos a pensar que hay cosas cerca nuestro, cosas espléndidas, que le pueden cambiar la dirección a nuestros pensamientos, casi siempre inundados de inconformidad.
 Maravilloso. Es el ser humano capaz de mirar el cielo y crear historias acerca de lo que su imaginación le dicta,  historias creadas por él, y que ni él mismo logra entender con seguridad. Hay guerreros alados allá arriba que nos protegen,  y que nos dicen lo que tenemos que hacer; sí, eso dice la imaginación del hombre. Así de trascendental es el humano, creando sensaciones, historias, objetos, situaciones, modas, alimentos.
 Más buena que Hugh Jackman en paños menores a los 25 años de edad, estaba la pizza a la Napolitana que me morfé al mediodía. Una experiencia mágica, impresionante, conmovedora y bella. Gracias señor pizzero.

Ahi lo tenés al...


Vielen Dank!



martes, 13 de junio de 2017

Para saber como es la soledad...

 Ayer fui con una amiga a comer gomitas Mogul al patio de comidas del shopping de mi ciudad.
 El patio de comidas está en un segundo piso, y hay algunas mesas cuya posición te permiten mirar, a través de una especie de vidrio, hacia el primer piso, en donde está la entrada. 
 Yo trabajé algún tiempo en ese shopping, puntualmente en un parque infantil (y no tanto) de entretenimientos indoor. Cuando tenía mis veinte minutos de almuerzo o cena, en vez de quedarme a comer dentro de la claustrofóbica oficina del parque, prefería ir a sentarme a esos asientos del patio de comidas para mirar hacia abajo a través del vidrio.
 Soy una persona de divertimentos vanos. Por lo tanto, esos son mis asientos favoritos.
 Ayer fui con una muy buena amiga a comer gomitas Mogul al patio de comidas del shopping de mi ciudad. Nos sentamos en uno de esos lugares con vista de vidrio.
 Charlamos sobre nuestros dramas de niñas mimadas de veintipico, nos reímos un rato porque somos unas boludas y porque a pesar de todo, teníamos suerte de estar ahí sentadas, juntas, comiendo golosinas como si fuéramos niñas mimadas de dieci pico. Después charlamos de nuestro futuro "Pau, vayámonos a Europa, acá no se puede", me río; de pedo compré las gomitas, menos un pasaje a Europa, pero en el fondo sé que me lo dice en serio. Ella, futura agrónoma, quiere Italia (crisis) yo, Maria la del barrio, quisiera Alemania (atentados) pero sólo nos alcanza para Argentina (Hombres Gato).
 En fin, estábamos charlando, cuando mi mente dejó de soñar y centré la atención en un muchacho que se encontraba cerca de nuestra mesa, dándome la espalda, comiendo solo. Lo señalo con la cabeza y le digo a mi amiga:
-Me encanta la gente que sale sola a lugares que son para compartir.  
- Si? tenés razón, acá vienen todos de a par o grupos
- No te genera curiosidad? por qué están solos? de dónde vienen? a dónde van?
- Nah

 Y sí, a nadie le importa. Excepto a algunos de nosotros, los que pertenecemos a una especie de raza de "persona solitaria". Cuando tengo un sueldo voy sola al cine, me invito a comer, o simplemente salgo a caminar por gusto. Disfruto mucho la soledad y no la padezco, la elijo. Obviamente, o quizá, sorprendentemente para mí; tengo amigos con quien hablar y personas importantes que forman parte de mi vida; pero qué sé yo, a veces tengo ganas de tomarme un café, sentarme sola en una mesa que me guste, mirar a través de un vidrio a la gente que pasa y pensar por qué están solos.

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Ya me puse pelotuda :)






domingo, 21 de mayo de 2017

Me re colgué

Entre la depresión que conlleva no tener laburo, más la depresión que conlleva engordar siendo mujer y ni siquiera carilinda, más la depresión que conlleva ponerme cada día más adulta... me puse a mirar Breaking Bad y me re colgué.
La imágen es: una piba ojeroza, comiendo cualquier cosa, con los ojos lo más abiertos posible, con ropa gigante y zaparrastrosa mirando Netflix. Caí en un pozo, pero por suerte ya terminé la serie, maldita serie, que me encantó. Quedé re tocada.
Me encanta catarsear por este medio, y visto el ultimo posteo que hice, andaba medio enojada se ve... pero esta vez me re colgué y ahora tengo ganas de escribir de nuevo para no volver a caer en el vicio... de Netflix.
Por otro lado, comencé una nueva etapa con el idioma que estoy estudiando y al que adoro de una manera que pocos comprenden. Además, cuando mis ojos dejaron de mirar la pantalla, me dije ¨Boluda, esto asi no va¨ Asique comenzaré a estudiar este año administración, de esta manera tendría más posibilidades de obtener un empleo donde pueda utilizar el alemán.
Asique, espero seguir escribiendo boludeces un rato mas porque me encanta cuando las leen mis amigos y me miran con cara de ´´Esta mina es re boluda´´

Vielen Dank!

Paulita.

Increíble esta serie, llegué como 4 años tarde para verla, y aunque nunca vi una serie completa en mi vida (aun estaba viendo Better Call Saul, si, todo al revés) esta serie es sublime, a mi corto entender.


sábado, 15 de abril de 2017

Veinticuatro años fingiendo que hay cosas que me importan, pero la verdad, me importan un carajo. No se enojen conmigo, porque ya noté que a ustedes tampoco les importa un carajo

viernes, 31 de marzo de 2017

Creo que no creo.

 Todos somos victimas, en algún momento, de las confusiones producidas por nuestros propios pensamientos. Es común encontrarse con algo que no entendemos completamente; a mi, por ejemplo, me pasa esto con las matemáticas, a otros con la literatura, la filosofía o las letras de Shakira.
 Cuando era chiquita, cantaba:

"Pomp on de shean JUAN PERÓN (...) AGUAAA"



 Queda en claro, además de que mi familia es peronista, que somos propensos a la confusión, más que nada durante la niñez, y que ni siquiera nos enteramos que nos estamos equivocando; yo cantaba "POMP ON DE SHEAN JUAN PERÓN" a mis anchas y con total impunidad, felíz y sin entender qué significaba.
 Un día, uno de mis dos hermanos mayores, al notar que cantaba mal una parte de "Verano del '92" de Los Piojos, me dijo "Ay, Paulita, no es 'Mazola' ni 'Va solita, querido', es 'Fasola' y 'Fasolita, querido'" Era chica, así que tampoco entendí. En la adolescencia me dí cuenta lo quen era un faso.  Finalmente ayer, leí que en el '92 hubo escasez de cannabis y los que la vendían no aparecían por ningún lado... " Fasolita, querido, a ver cuándo venís por acá!!" Es bastante obvio. 
 Crecer, creo yo, implica darse cuenta de que las cosas no son como creíamos; y aquello que creíamos en una etapa anterior se transforma en confusión y, gracias a... Dios?, en curiosidad. Estamos en una era maravillosa para los curiosos que estamos confundidos y queremos investigar, me ha dado más conocimientos la internet que Dios.
 Y, toda la boludez que escribí anteriormente era para llegar, extrañamente, a un punto a desarrollar. También cuando era chica, además de cantar mal "Pump up the jam", le hice un cuestionamiento a mi hermosa madre, que se ríe cuando recuerda cuán seria se lo dije:"Má, por qué la monja que viene a casa habla de la importancia de tener hijos, si ella no tiene ninguno, además tampoco se va a casar" Ese día crecí un poquito. Estaba confundida, curiosa, por eso cuestioné; por qué tenía que decirnos esa amable señora cómo hacer las cosas?. Después, aparecían posibles respuestas: " Claro, ella representa a Dios, Dios es bueno."
 Después me enteré que hay muchas otras religiones, después, que no me gusta la institución de la iglesia católica, después, que ninguna de las otras religiones, tampoco; después, que existía el agnosticismo, después, que es posible vivir sin que Dios exista. 
 En lo que voy de vida,  leí la biblia, escuché gente de otras religiones, leí sobre sumerios, egipcios; me informé sobre el karma, hablé con gente que cree que Dios es energía, leí " El espejismo de Dios", me contaron de Nietzche; le llevé ofrendas a la Virgen de Luján, me cagué en Dios, le pedí perdón...

 Hoy también tengo dudas y preguntas, así como me educaron desde mi infancia a creer que Dios es único y salvador, y que los católicos son lo màximo y que eso está bien; a otra nena al mismo tiempo, en la India, la educaban para creer que a los ocho años se tenía que casar con un perro para ahuyentar a los espíritus malvados, y que eso está bien.
 Y si la estamos pifiando? digo, hay señores que nos dicen, todo el tiempo, lo que tenemos que hacer, que se creen con cierto poder sagrado de decirnos qué está bien y qué mal. Católicos, judíos, islamitas, hindúes, evangelistas, mormones, budistas, hasta rastafaris... son demasiados.Guerras en nombre de algún Dios, familias peleadas porque uno de sus miembros decidió cambiar su credo, homosexuales sin poder celebrar su amor con libertad, racismo, mujeres cuyos cuerpos son sometidos a las decisiones de instituciones religiosas, hasta los políticos juran primero ante Dios y después a la Patria. Va a sonar como algo que diría Calu Rivero, pero, y donde está el amor? 
 Hoy mamá me dijo que esa monjita venía a casa porque ella, mi madre, necesitaba apoyo emocional después de quedar viuda con tres hijos de corta edad, que estaba sensible y desmoronada espiritualmente, entonces apareció ella, pero que a medida que se iba reponiendo se iba dando cuenta de "cosas". Fue a casa durante, al menos, 15 años, en los cuales mis hermanos fueron bautizados, tomaron la comunión y la confirmación. Yo soy la más chica, solo fui bautizada, según palabras de mi madre, para que yo decida "cuando crezca" si quería confirmarme, pero aún así bautizada, por cierto temor a Dios por parte de ella. Recuerdo como esta monja insistía fervientemente para que tome la comunión a los ocho años. Pero mi mamá ya no estaba quebrada espiritualmente, ya se daba cuenta de esas "cosas".
 No es fácil, como la canción de Los Piojos, donde mi sentido auditivo no lograba captar, medio por ignorancia, medio por la ingenuidad de la infancia misma (ingenuidad que también utilizan para meternos una religión) que estaba hablando del faso y no de su amigo, "Juan Pedro Mazola", pero era chiquita y tenía un hermano mayor que me lo explicó, aunque al principio me confundió porque no entendía, después lo supe con seguridad. Y, digamos, crecí.
 En este asunto estoy un poco más sola (va solita, querido!), confundida y curiosa, viviendo el hoy (sin esperar un paraíso que me salve), abandonando la ingenuidad. Espero algún día, dejar la confusión, saberlo con seguridad, poder decirlo y crecer. 

PD: No creo en Perón.



     Imagine all the people living for today.










viernes, 24 de marzo de 2017

Escritores ridículos.

 Aparte de que me encantaría ser la nueva Grace Kelly, blonda, fina, bella y exitosa; a veces siento que me encantaría tener las palabras justas en los momentos indicados.
 Aparentemente, soy la clase de persona a la cual la gente le confía sus problemas, al menos eso descubrí  durante esta semana. Tres de mis amigos me confiaron sus problemas en estos últimos 7 días, está todo bien, porque un poco de eso se trata y lo valoro mucho. El problema es cuando se secan las lágrimas, me miran a los ojos y me dicen: ¿Vos qué harías, Pau? en plan "Dame un consejo, de esos tuyos que me va a salvar la vida de esta desgracia que estoy viviendo y volveré a ver la felicidad con mis ojos brillosos de tanto llorar de alegría" Bueno, tampoco tanto, no voy a exagerar, esta vez.
 Soy un potus, no vivo lo que debería vivir, me altera no tener laburo, mi perro tiene mielopatia congénita, soy ansiosa, me preocupa subir de peso y tener el culo de Queen Latifah (no es sexy), el único pibe que me dio bola en la vida ahora cree que es el lobizón, literal; y sobre todo, soy torpe con las palabras. Entonces, ¿Cómo carajo se te ocurre pedirme un consejo a mi?
 Los quiero, y me preocupa lo que me cuentan, por lo tanto trato de dar lo mejor de mí, de verdad, me esfuerzo, pero salen cosas como "Vos dale para adelante", "Vos sabés que podés" "PENSALO BIEN". Soy malísima.
 Como dije, soy ansiosa, y diagnosticada; por eso un día, siguiendo un consejo psícológico, me puse a escribir. Empecé en un cuaderno de "Todo Moda" porque ante todo, y como ya he dicho,  quiero ser la nueva Grace Kelly del conurbano. Cuando empecé a leer lo que escribía, me encontré con una porquería; distaba mucho de algo profundo, lleno de palabras bonitas; no hablaba del amor ni de la valentía, no había drama, ni moralejas, no tenía nada más que ideas absurdas sobre gente tonta que creía en cosas vanas como extraterrestres ladrones y en un tono... ¿cuasi burlón? Bueno, mi psicóloga se habrá hecho un festín.
 No tengo más el cuadernito, sólo dos cuentos que transcribí a este blog. Lo tiré (el 24 de junio tenía que quemar algo)  me sirvió de todas maneras, el cuadernito cumplió su cometido. Pero sigo siendo ansiosa, y sigo sin tener las palabras bonitas.
 Uno escribe lo que es. Bien o mal, con faltas de ortografía o sin ellas, no importa cómo, pero ezcriviz. Uno cuenta lo que quiere, y si se ve bonito, mejor.
 Pero a veces no se ve bonito, no importa. Ojalá todos descubrieran lo bien que hace escribir un poco, hacer catarsis de cierta manera; además muchos tenemos la posibilidad de hacerlo, acá nadie pretende ser Borges ni Verne;  y si no podemos ser profundos; seamos ridículos, escribamos tonterías para nosotros mismos, incluso para reírnos de nuestras propias pavadas, en un cuadernito, en un blog;  sin palabras que intenten ser excéntricas, sin buenos consejos, sin historias de amor maravillosas, si no somos Cortázar, no lo pretendamos; pero escribamos. Es mi consejo.

Vos dale para adelante, vos sabés que podés, pensalo bien.


Paulita.