jueves, 23 de febrero de 2017

La Cosquillita

 Esta es la historia de un señor, pero no cualquier señor, este señor era argentino y para colmo, se llama,  Roberto.
 Nació en 1970, en la provincia de Buenos Aires, precisamente en San Miguel. Siempre llevaba un Rosario colgando en el pecho. Yo no tengo buen gusto para los hombres, pero Roberto era lindo para todas, y lo malo es que él lo sabía, por lo tanto el señor Roberto era peligroso.
 Roberto era camaleónico.  En 1989, enamoró, tan sólo con su sonrisa, a Rita, una cuarentona de Recoleta cansada de la vida. No es una historia muy distinta a cualquiera, el asunto es que le zarpó una gran porción de una herencia millonaria que Rita había cobrado. Roberto era gigoló.
 En 1990 el señor Roberto, con 20 años, se tomó un avión a Miami; lo único que sabía decir en inglés era "Are you talking to me?". Roberto era fanático de Robert De Niro.
 Una vez cómodamente instalado, gracias a la fortuna adquirida el año anterior,  tuvo un "flash", una idea que lo llenó de tormento: "Si no laburo, la guita se me va a terminar". Asique empezó a laburar.
 Se compró unas camisas floreadas, unos pantalones blancos, se bronceó, y se volvió centroamericano. Mezclaba el acento dominicano con el cubano y el venezolano, pero las gringas no se daban cuenta. "Honey... are you talking to me? I hope so, because you are so beautiful",  dos semanas y media tardó en aprendérselo. En su puta vida bailó salsa o merengue, ni siquiera conocía las diferencias entre una y la otra. Pero Roberto era lindo y lo podía todo. 
 Diez años engañó gringas en Miami. 
 En el año dos mil se terminaba el mundo, pero Roberto sabía que eso era una joda. Recordemos que Roberto era Argentino.
 Era, pongamos, católico, y pensaba en arrepentirse de todos sus pecados en su lecho de muerte, atormentado, quizá, por la vejez o alguna enfermedad venérea incurable, tenía una profesión jodida.
 El 14 de Febrero del 2000, día laboral, a Roberto lo pisó un camión, murió en el acto. 
 Resulta ser, que Roberto desubrió que al final eso del infierno era verdad. De repente, apareció en el averno cagado de calor, desnudo y le picaba el culo. Era horrible. 
 Esperó algunos minutos, mientras iba cayendo más gente al lugar. Vino un pequeño ser demoníaco y, muy amable, le indicó que tenía que tomar  cierto pasillo que lo llevaría a cierto lugar que era donde le correspondía. Muy atento el demonio. Roberto, siguió las instrucciones y llegó a una habitación fresquita de color roja con glitters, como la vagina de Shakira en el video Loba. Alli se encontró con otros dos señores que esperaban. 
 Llegó, después de unos minutos, Lucifer, un poco agitado; se excusó porque estaba esperando a un amigo, Carlos Saul, pero estaba con demora, asique prefirió no perder tiempo y darles la bienvenida a "El infierno de los que se llaman Roberto, se hacen pasar  por latin lovers y les roban a la viejas con plata", no era tan malo, después de todo habia un infierno de "Viejas que engañan a sus maridos con latin lovers aunque saben que son Robertos de Argentina".
La cosa se puso fea, y Roberto, defecado en las extremidades inferiores, miró a los demás Robertos, como buscando consuelo, pero ellos también estaban cagados las patas, incluso uno apeló "¡PERO YO ME LLAMO RAÚL!" . El diablo, disfruta mucho del miedo de las personas, asique no pudo hacer otra cosa más que largar una carcajada, de esas de película.
  -Bueno, muchachos - Dijo Lucifer con tonada porteña - La cosa es fácil, ustedes se quedan acá en la habitación de glitters por toda la eternidad, y su castigo será... 
  -Suficiente castigo tuve en vida - Se atrevió a comentar nuestro Roberto- Nunca conocí al verdadero amor de mi vida. Pensar un castigo para mí sería en vano, nada me atormentaría más que el simple echo de que no conocí a la persona indicada.
Entonces, Lucifer, que antes fue un ángel, casi vomita por la boludez que dijo Roberto. Pero recordó que en el 2009 tendría que alquilarle el salón a Shakira, asique se le ocurrió algo más rentable:
-Estoy conmovido, nunca nadie se atrevió a interrumpirme para revelar un sentimiento tan puramente bello y triste... en fin, los dejaré ascender nuevamente a la tierra a los tres y no solamente eso, sino que también vivirán eternamente en ella. Roberto, vos podrías aprovechar y encontrar el amor, y vos, Roberto, podrías aprender a tejer al crochet, que siempre quisiste y nunca te salió; y ni hablar de vos, Roberto, que nunca  ganaste al juego de la Oca.
- Gracias, me llamo Raúl, pero gracias.
-La única condición para subir, - Siguió el Diablo- es que tendrán que vivir con auriculares fijados en los oídos de los cuales sólo podrán escuchar "La Cosquillita" de Juan Luis Guerra, canción que bailarán 24hs al día incesantemente por toda la eternidad en la tierra y sin dejar de sonreir; no se para ni para dormir, ni para comer, ni tomar agua u orinar, si paran, mala suerte.
 Raúl desistió primero, "ni en pedo", dijo. Dicen que después hizo el papeleo y lo llevaron al infierno que le correspondía por su nombre. Sin embargo nuestro Roberto y el otro, valientes, aceptaron. 


 ¡¡ULA - EH!! sonó, y empezaron los primeros catorce minutos de prueba antes de subir. El otro, no lo soportó, catorce minutos incesantes de bajar y subir, subir y bajar por el mismo lao; dejó de bailar y en un instante explotó. Un asco, todo desparramado. Si ya estaba muerto, a donde habrá ido a parar! Dónde va la gente cuando explota?. Misterio.
 Terminada la prueba, Roberto se puso sus pilchas, y bailando y sonriendo, subió a la tierra, solo. Por suerte estaba en Miami, asique podía disimular el hecho de que era víctima de una posesión de música tropical infernal.
 Cada cuatro minutos sonaba "¡ULA - EH!", y mete a darle sabor, y "aquele io io,  aquele io io"  y maripositas que volaban de lao. Pasaron dos horas, tenía sed, eran las 14hs en Miami, pero tuvo suerte porque ese día llegó un huracán. "AQUELE IO IO MAMASITA EH!", bailaba, y el Huracan Debby le brindaba agua, viento y fresco. Esquivó un par de chapas, pedazos de palmeras y varias patentes de autos. "¡ESTO PINTA A ROSA, ESTOY ENAMORAO!" bailaba en el medio de la Collins Avenue, tiraba unos pasos impresionantes.

- HEY AMIGO!!!?? ARE YOU CRAZY? COME HERE!!!
- AQUELE IOIO AQUELE , AQUELE, AQUELE...
 Roberto sonreía y Bailaba.

 Pasaron diecisiete años, Roberto sigue bailando y sonriendo, creo que es famoso, estuvo en un par de realitys show. No encontró el amor. Quizá Jennifer, la blonda que dejó New York para cambiar su vida en Miami vendiendo magdalenas, fue lo más cercano, pero no funcionó, a ella le gustaba el Rock y Britney Spears. 

 El señor Roberto sigue sonriendo hasta el día de hoy a pesar de todo, obviamente porque lo obliga el demonio. Ya no lleva un rosario colgando en el pecho. Quizá algún día se torne valiente de verdad, se anime y explote.


Vielen Dank!



El 14 de Noviembre de 2009, Shakira lanzó mundialmente el video de "Loba". 





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