jueves, 23 de febrero de 2017

Típico.

 Estoy en la edad en la que tendría que estar graduada (o casi) o con un trabajo estable, también estoy en Argentina.
 Fui la mejor alumna de la clase de literatura del secundario (aunque no tengo imaginación), la única en llegar al promedio perfecto con el odiado "Viejo Isla"; llevé la provincial y la nacional, intenté ser buena con todos, piola para los que me preguntaban algo en el medio de un exámen.
 También fui la peor alumna y abandoné el colegio a los 15, con un boletin lleno de unos en inglés, mucho antes de que "El viejo Isla" elogiara hasta  la manera de leer o de que gane una medalla de mejor alumna, odiaba ese colegio y abandoné, suelo hacer esas cosas. Después quise ser profesora.
 Hoy, soy la más frustrada en las cenas de ex alumnos, cenas a la cual nunca asisto, porque no hay tales (se pelearon todos) Pero imaginemos que hay una cuando, con un sanguche de mortadela en mano, a las 00:00hs, ojerosa y babeada (para dramatizar), reviso Facebook y... ¡Oh, Monstruosidad! Hay madres felices mostrando miles de fotos del mismo niño de vacaciones en Mar de Ajó con sus talentosos maridos; ¡Oh, calamidad!  El Pipi se compró LA moto amarilla super ultra power... ¡Celos absolutos! cuando veo a mi ex compañera de banco vestida de chef en Madrid, bueno, ella sí, la pegó. Soy un sobrecito de jugo Tang concentrado de envidia.
 En Facebook todos son felices, mientras yo comparto  memes y diálogos de Los Simpsons, porque hijos no tengo, atractiva no soy, plata no hay. A veces me quejo del presidente, como para variar o escribo alguna boludéz que crea graciosa, pero nadie lee. De vez en cuando me tienta la idea de escribir una amenaza de muerte a Maria Eugenia Vidal para que venga la Bullrich a tomar unos mates a casa, pero después se me pasa.
 Estudio alemán hace un tiempo, me encanta y estoy deseosa de conseguir el empleo al que me postulé ayer, donde, de quedar en el puesto, utilizaría el armonioso idioma de Falco.




Supongamos que consigo el empleo, cosa que siendo realista, considero lejana; pero supongamos que lo logro, eso sería algo que me haría verdaderamente felíz; pero entonces, ¿Cómo debería reaccionar ante la felicidad?, es decir ¿Qué cuernos hago? ¿Me compro una moto amarilla super ultra mega power? ¿Tengo cuatro solo para sacarles fotos? ¿Dejo a mi familia y me voy a la mierda? ¿Me compro un camión lleno de naranjas para jugo y lo dono a un centro de constipados? No importa qué nos hace felices, yo ya aprendí que lo importante es la selfie.

Vielen Dank!

2 comentarios:

  1. ojo, la del cambión de naranjas es bueno. Te hacés un convenio con monica y cesar y alta ONG, constipados unidos.
    éxitos con el laburo, que se de!

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    1. jaj ¡Muchas gracias! Muy buena la idea que tiraste. El tema es arreglar con la mafia de las cloacas. ¡Saludos!

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